domingo, 2 de julio de 2017

LAGAN 7

7


—Ten cuidado no quiero que tropieces— advirtió Lagan.
—¿A dónde vamos? —
—Querías conocer a mi gente ¿no? — Después de salir del edificio administrativo, Lily supuso que tal vez Lagan le daría un rápido recorrió por la ciudad, pero se equivocó, después de dejar a la orilla el camino el carrito de dos plazas que utilizaba la gente para trasportarse aquí Lagan la había guiado hacia un espeso bosque, ya estaba oscuro y si él no estuviera a su lado Lily se sentiría aterrada por estar aquí. Parecía una escena de esas de terror donde pronto saltaría la bestia para comérsela.

—¿En medio de un bosque terrorífico? — Lagan rio ante la pregunta, tiro de su mano y al instante estaba en sus brazos. Lagan la cargaba como si ella no pesara nada. No sabía cómo, pero él siempre la hacía sentir deseada y valorada.
—Jamás permitiría que te pasara nada cariño— Lagan la beso sin dejar de caminar, ¿Cómo podría resistirse a este hombre? simplemente no había manera. Riendo Lagan la bajo y continuaron caminando, poco después Lily comenzó a escuchar música y voces. Lagan le hizo la seña de que guardara silencio, ahora estaba intrigada. Conforme avanzaban los sonidos se hacían cada vez más fuertes, incluso los olores. Olía a flores y a frutas.
Se detuvieron tras de un árbol, enfrente de ellos se extendía un pequeño claro rodeado por árboles y abundantes arbustos, pero lo interesante era que en el centro había una enorme fogata y estaba lleno de mujeres, pareciera que se estaban preparando para una gran fiesta.
—Son ninfas— explico Lagan, él se pegó a su espalda abrazándola por la cintura, ella se pegó a su pecho mientras él le susurraba bajito para que nadie escuchara. —Una vez al mes, cuando la luna está en su punto más alto se reúnen— Lily admiró la belleza de esas mujeres, todas llevaban delgados vestidos de sedas en varios colores, sus cabellos estaban adornados con flores, sus pies descalzos y parecían muy felices. La música comenzó a tocar y un grupo de ellas se colocaron alrededor del fuego y comenzaron a danzar
—¿Es una fiesta? — Lily quería saber más.
—Algo así, es una costumbre en su clan, celebran y agradecen a la Madre Naturaleza por el don de la vida y la abundancia de los bosques— Las mujeres se movían con gracia y belleza, sus movimientos eran fluidos y hasta sexys, ni en un millón de años ella podría bailar así, en sus rostros se reflejaba el placer, ellas disfrutaban de esto, del baile, de la música, del viento, del calor de las llamas… era fantástico. Lily no podía dejar de mirarlas.
—Es… mágico— susurro.
—Somos un pueblo, un pacto nos une de por vida, pero eso no significa que no somos diferentes, cada raza o criatura tiene costumbres diferentes y todos respetamos eso— Sintió el brazo de Lagan apretar su agarre, una de las ninfas se había acercado, pero ella no estaba molesta porque estuvieran observando, al contrario, sonrió, hizo una inclinación de cabeza hacia Lagan después le tendió la mano a ella. Lily alzo la cabeza para ver a Lagan,
—Su nombre es Jen y no te hará daño—él asintió y la dejo marchar. Lily sería una mentirosa si dijera que no tenía curiosidad por estar más cerca de este ritual, quería verlo todo, conocerlo todo, tomó la mano de la mujer y ella la guio hacia el circulo, ninguna de las presentes la miró mal, al contrario, la animaban con la mirada y sus sonrisas a que se incorporaba el grupo. Jen le indico los primeros pasos y como tenía que mover las manos, Lily no bailaba, pero quería intentarlo, así que de una patada se quitó los zapatos y comenzó a imitar los movimientos de Jen, en un segundo se vio envuelta por la magia del momento, mientras se movía al ritmo de la música sintió una paz y una calma que no había sentido en años… tal vez su baile no era sincronizado y perfecto como el de las demás, tampoco era elegante, ni sexy, pero se sentía bien. Se sentía… libre.
No sabía cómo explicarlo, pero mientras danzaba, sintió que atravesó por todas las emociones posibles, ira, dolor, miedo, nostalgia, tristeza, felicidad… le entraron unas enormes ganas de llorar y al final llego la paz, era como si este baile místico la estuviera purificando. Esto era un nuevo inicio.

***

Lagan sonrió mientras veía a su compañera bailar y sonreír, agradecía de todo corazón que las ninfas la hubieran aceptado en su grupo. Ellas no se molestaban porque otros observaran su ritual, simplemente tenías que mostrar respeto mientras esto se llevaba a cabo, por lo que sabía, su Lily era la primera no ninfa a la cual se le permitía ser parte. Esta era la forma en que las ninfas le decían que le daban la bienvenida a su compañera. A su alrededor podía sentir la presencia de otros hombres acechando, lo cual significaba que su tiempo había terminado, tenía que sacar a Lily antes de que comenzara la segunda parte del ritual, después de que las ninfas terminaban el baile, buscaban a un hombre para compartir sexo, si la Diosa Naturaleza era clemente, entonces de esos encuentros se engendrarían niños y tal vez alguna tendría la fortuna de conocer a su compañero. A comparación de él que podía saber quién era su pareja con solo olerla, las ninfas tenían que tener sexo con él para saberlo. Lagan tuvo el tiempo justo para tomar a Lily en el aire cuando ella se abalanzó sobre él.
—Quiero conocer todas las costumbres de todas las criaturas mágicas —Dijo Lily, y Lagan la abrazó con fuerza. Él no sabía lo que había pasado, pero a través de su vínculo sentía que Lily estaba feliz por algo. Lagan podía claramente sentir los sentimientos de su compañera. Algo que no había sentido en las últimas horas, algo había cambiado. Lagan besó a Lily en la comisura de la boca y enseguida, la puso en el suelo. Tomando su mano, se volvió y orgullosamente llevó a su compañera lejos de ahí.
Había una gran zona boscosa cerca del río, tomados de la mano, caminaron disfrutando del aire fresco y de la hermosa noche. Después de unos minutos, Lily le preguntó;
— ¿Qué costumbres tienes los balrogs? —
—¿Aparte de gruñir? — Lagan rio —No somos de actividades en grupo— Dijo Lagan. Él estaba encantado de que Lily estuviera interesado en su raza.
—Hay muchos como tú—
—No tanto como debería, nuestra población ha disminuido mucho, no nada más a sucedido con mi raza, cada clan disminuye cada año y eso es alarmante—
—Es por eso que quieren traer humanos ¿no? para que haya más compañeros— Lagan asintió
—Es el plan—
—¿Qué caracteriza a los balrogs? ― Preguntó Lily. Lagan la miró, había llegado el momento de tocar el tema.
—Te lo mostrare— una acción era mejor que mil palabras, deteniéndose a un costado del río, Lagan dejo a su compañera para buscar algunas ramas, mientras trataba de encender una pequeña fogata Lily se arrodillo enfrente de él, lo miraba con curiosidad, sus hermosos ojos azules brillaban. Apenas y una pequeña llama estaba alzándose sobre la madera, cuando Lagan coloco su mano encima, inmediatamente el fuego comenzó a tomar más fuerza hasta que creció más y más.
—¡Oh mi dios! — Jadeo Lily asombrada, Lagan sonrió, utilizo su otra mano y comenzó a jugar con las llamas haciendo figuras, un león cobro vida, seguido por un oso. Rio, no hacia esto desde que era niños. Su mujer rio encantada cuando Lagan formo un gatito
—Puedo manipular el fuego a voluntad— explico a su compañera.
—Es maravilloso Lagan—
—Es una habilidad muy útil cuando surge algún incendio— Lily rio.
—Así que los balrogs son algo así como los bomberos humanos— Lily se burlo
—Si algo por el estilo— Lagan rio. Al ser el líder, a Lagan lo educaron en todo lo referente a los humanos, << tienes que conocer al enemigo>> le dijo su padre, ¿Cómo se sentiría él si supiera que se había emparejado a una humana precisamente? Eso le recordaba que tenía que devolver algunas llamas que había ignorado deliberadamente.
—¿Y que más puedes hacer? — Lagan tomó una respiración profunda, dejo de jugar con las llamas y miró a su compañera.
—Soy más fuerte que un humano normal, también soy veloz, tengo buena vista y… — Lagan hizo una pausa —Puedo leer la mente—casi murmuro la última parte, pero ella lo escucho claramente, abrió mucho los ojos.
—¿Qué? —
—Puedo leer los pensamientos de la gente, aunque en verdad evito hacerlo, respeto la privacidad de los demás, aunque los que saben de mi habilidad envían los pensamientos hacia mí, así pueden contarme algo que solamente quieren que yo escuche, es muy útil en ocasiones— Lagan esperaba que él estuviera explicando lo suficientemente claro para que Lily entendiera.
― ¿Has leído…? ―
― ¡No! —Lagan se apresuró aclarar, sabía cuál era el temor de su mujer —Nunca lo haría sin tu permiso, al menos no intencionalmente, admito que he sabido algunas cosas porque tu envías esos pensamientos hacia mí— Lagan confesó. Lily lo miró parpadeando, Lagan quería acercarse, abrazarla, asegurarle que en ningún momento él podría perjudicarla de ese modo, que él quería conocerla y saber cosas de ella, pero jamás lo haría de esa manera, quiera que ella le contara todo por propia voluntad.
—¿Cómo puedo yo enviarte pensamientos? ― Preguntó Lily. Lagan se alejó de la fogata un poco y se sentó recargando su espalda contra un tronco, estiro las piernas, se contuvo de gritar ¡Sí! Cuando su compañera gateo hasta quedar cerca de él. Todo aquel que sabía de su habilidad siempre mantenía sus precauciones alrededor de él. Era comprensible, puesto que todo mundo tenía derecho a su privacidad. Y aunque Lagan respetaba la privacidad de otros. Había algunos balrog que no lo hacían. Disfrutaban jugando con los pensamientos de las personas. Su mujer no le tenía miedo y eso ya era algo muy bueno. Cuando ella se acercó más, evito tomarla entre sus brazos y besarla como tanto deseaba. Este no era el momento para eso, necesitaban hablar, conocerse mejor, y Lagan descubrió que disfrutaba simplemente de estar con su pareja.
—Por lo general mi habilidad funciona en un sentido, puedo leer los pensamientos de los demás, pero nadie pude leer los míos— como su mujer estaba suficientemente cerca, Lagan alcanzo su mano, tiro de ella para que estuviera más cerca. —Tu si puedes mi amor—
—¿En serio? —
—Sí, es una habilidad que adquieren los compañeros, podemos comunicarnos sin que nadie sepa, también es una forma de protección, puedo encontrarte donde quiera que estés—
—¿Podemos ocultarnos pensamientos? ― Preguntó Lily. Con el ceño fruncido, Lagan miró los ojos azules de Lily, tratando de entender lo que estaba preguntando
Yo no tengo nada que ocultar ― Lagan envió el pensamiento directamente a la mente de Lily, forzó la entrada para que ella comprendiera por primera vez lo que era estar en comunicación con él de esa manera. El asombro en sus ojos de ella era de esperar, pero no le gusto ver el temor. Lagan se retiró de su mente, no quería asustarla —¿Qué ocultas de mí? — preguntó en voz alta. Ella intento soltar su mano, pero Lagan se lo impidió —Lily… yo jamás te obligaría a contarme algo que no quieras, no me importa tu pasado, lo que hayas hecho, yo no te juzgare, eres mía — Lagan se sentó en sus rodillas delante de Lily —La razón por la quiero comunicarme contigo telepáticamente es porque es divertido, es algo íntimo y especial, quiero más, quiero darte más, quiero tus sonrisas, quiero sentir tu felicidad y saber que yo te di eso. Quiero que seamos uno, y construir el futuro que los dos queremos juntos— Lagan se inclinó hacia adelante puso su cabeza en el regazo de Lily. Deseos y ansias que nunca había tenido antes. Y todos ellos centrados en la mujer hacia la que se inclinaba de manera voluntaria. Los balrog eran orgullos, obstinados, y les era difícil confiar. Pero con Lily...
—¿Un futuro? ― Preguntó Lily. Pero por una extraña razón Lagan no creía que esa pregunta fuera dirigida a él, era más como si ella estuviera auto convenciéndose. Lagan espero, ella necesitaba procesar todo esto. Poco a poco, se dio cuenta de un pequeño toque en su mente. Lagan no se movió ni respiró mientras el toque creció más audaz. Tímidamente apenas sentía a través de su vínculo una membrana delgada. Lily aún protegía sus pensamientos,
Lagan mantuvo su temperamento bajo control su demonio quería agarrar y obligar a su compañera a abrirse a ellos. Lagan levantó la cabeza y miró los hermosos ojos de su Lily. Pasaron horas, minutos, segundos, no sabría decirlo, hasta que un rayo de esperanza brillo.
Me encanta la forma en que me miras— ella envió el pensamiento directamente a su cabeza. Exaltación llenó a Lagan cuando tomó a Lily en sus brazos y la puso sobre la hierba verde.
Lagan apenas podía contenerse para no cortar las ropas de su compañera con sus garras, se armó de toda la paciencia para quitarle el vestido por la cabeza, Ahora que Lily, sin dejar de sonreír, estaba desnuda, Lagan rápidamente se quitó el resto de la ropa. Tumbado junto a su compañera, Lagan tomó el rostro de su Lily en sus manos y la besó. Suavemente, él pasó su lengua por sus labios, disfrutando de esta pequeña conexión que era más profunda y más significativa que cualquier cosa entre ellos antes.
Su compañera tembló en sus brazos mientras su cuerpo hambriento dio la bienvenida a su sabor, Lagan renuncio a sus labios y comenzó a colocar besos en su suave cuello. Inclinándose hacia adelante, lamió un delicioso pezón, Lily gritó y arqueó la espalda. A Lagan le encantaba morder y lamer ambos pezones hasta que estuviesen rojos. Las manos de su mujer acariciaron sus hombros mientras Lagan continuó explorándola. Ella rio cuando Lagan lamió cada una de sus costillas luego fue depositando una estela de besos ardientes en dirección de su estómago.
Lagan hizo que Lily se olvidara hasta de respirar. Se arrodilló frente a ella, sujetó con las manos las nalgas suaves, y la atrajo con rudeza hacia su propia boca abierta. Lily ya no pudo pensar. La lengua Lagan encendió en ella la pasión apretando, saliendo y entrando hasta que Lily gimió, rogando alivio para esa dulce tortura. Lagan se puso de pie, ella protesto, pero él la hizo levantarse, cara a cara trató de atrapar la boca de Lagan en busca de un beso largo y ardiente, pero él se echó atrás. De súbito, Lagan la agarró del pelo, lo retorció en torno a su puño, y tiró de Lily hacia adelante. Ella gimió, pero no era de dolor.
Eres mía— Lily sintió el pensamiento en su cabeza, en realidad si era verdad, podía comunicarse con él telepáticamente, era… raro. Lagan no le dio tiempo de responder. Con la boca abierta, devoró la suya. La penetró con la lengua y Lily se derritió. Lagan la alzó y le separó los muslos con un movimiento vigoroso. Lily enlazó las piernas alrededor de él.
—Lagan—exigió, casi gritando al verlo vacilar.
Di que eres mía—Exigió Lagan con voz áspera nuevamente en su cabeza, La agonía de esa voz penetró a través de su ensueño erótico. El que ella aceptara este don debía ser importante para él
Soy tuya— Ni siquiera sabía si estaba enviando correctamente el pensamiento, pero funciono, Lagan lanzó un gruñido de aprobación y luego la penetró con una embestida enérgica. Mientras le murmuraba palabras de amor en su cabeza, se retiró y volvió a penetrarla. Lily se aferró al hombre y cuando supo que iba a alcanzar el clímax, gritó el nombre de su compañero, Una vez agotada la pasión los dos se rindieron por entero.

Lagan permaneció dentro de su mujer un rato. No se movió, aun cuando la respiración ya se había hecho regular y el corazón no latía enloquecido. No quería perder el aroma del amor, no quería dejar de abrazarla.

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